La primera vez que vi a Callum Whitaker supe que sería mi perdición. Arrogante, despiadado y malditamente sexy, el hermano mayor de mi mejor amiga me trata co246mo si me odiara. Y ahora, tras perderlo todo en España, me he convertido en su asistente personal. Maldita ironía.
Lucía Vidal lleva dos años protagonizando todas mis fantasías. Ahora la tengo donde siempre he querido: en mi empresa, bajo mis órdenes. Pero cuando menciona que necesita un acompañante para una boda en España, algo dentro de mí se rompe. Nadie más va a tocarla.
Una semana fingiendo ser pareja. Un juego peligroso donde las reglas están hechas para romperse y el deseo amenaza con consumirlos a ambos.