Seré completamente sincera con vosotras: Sigue mi voz, la novela de Ariana Godoy no la he leído. Sé que tiene más de 35 millones de lecturas en Wattpad y que tiene una legión de fans incondicionales, pero yo llegué a esta historia directamente a través de la pantalla, sin ningún tipo de expectativa literaria, sin comparaciones posibles, y quizás por eso la viví de una manera todavía más pura.
La adaptación cinematográfica que llegó a Amazon Prime Video el 2 de enero de 2026, me dejó completamente sin palabras. Y eso, para alguien que lleva años escribiendo sobre romance, no es algo que ocurra todos los días.
Así que hoy os quiero contar, con todo el cariño del mundo, por qué creo que esta película es una de las propuestas románticas más bonitas y más honestas que ha llegado a una plataforma en mucho tiempo. Si todavía no la habéis visto, espero que cuando terminéis de leer esto, corráis a ponerla. Y si ya la habéis visto… bienvenidas al club de las que siguen pensando en ella días después.
¿De qué trata Sigue mi voz?
Klara lleva 76 días encerrada en casa. No es una elección, sino la consecuencia de una crisis de salud mental que la ha alejado del mundo: del colegio, de sus amigos, de la vida cotidiana que antes daba por sentada. Sus cuatro paredes se han convertido en su universo entero, y dentro de ese universo, su único hilo con el exterior es un programa de radio nocturno. Un programa que se llama, precisamente, Sigue mi voz.
Al otro lado del micrófono está Kang, el presentador. Una voz cálida, cercana, que llega cada noche a través del altavoz y que, sin pretenderlo, se convierte en el ancla emocional de Klara. Y es entonces cuando surge la pregunta que vertebra toda la película: ¿es posible enamorarse de alguien a quien solo has escuchado? ¿Puede una voz, y solo una voz, despertar algo tan real y tan poderoso como el amor?
La respuesta, por supuesto, la tenéis que descubrir vosotras. Pero os adelanto que el camino para llegar a ella es absolutamente precioso.
Post recomendado: Love me love me: un romance que promete intensidad, pero se queda en la superficie
Una historia de amor con mucha más profundidad de la que parece
Lo que más me sorprendió de Sigue mi voz es que, siendo una película romántica en toda regla, tiene una capa emocional que va mucho más allá del romance. Klara no es simplemente una chica enamorada: es una chica que lucha. Que tiene miedo. Que ha perdido el contacto con una versión de sí misma que creía conocer, y que tiene que encontrar el camino de vuelta al mundo casi desde cero.
La película aborda la ansiedad y la salud mental con una delicadeza y una honestidad que resultan refrescantes. No lo hace de manera dramática ni sensacionalista, sino con mucha humanidad. Klara no es un personaje roto que necesita ser salvado por un chico: es una persona que, ayudada por diferentes conexiones emocionales, va encontrando la fuerza para salvarse a sí misma. Y eso, para mí, marca una diferencia enorme.
El amor que surge entre Klara y Kang funciona exactamente como debería funcionar el amor en una buena historia: como un motor, como una razón para ser valiente, como algo que no te resuelve la vida pero sí te da el impulso que necesitas para resolverla tú misma.
El reparto: Berta Castañé y Jae Woo Yang nos roban el corazón
Hablemos de los protagonistas, porque merecen un párrafo (o cinco) para ellos solos.
Berta Castañé como Klara es una revelación absoluta. La actriz, a quien muchos ya conocéis de Todos mienten, construye un personaje con una vulnerabilidad tan auténtica que duele y enamora a partes iguales. Hay momentos en los que su mirada dice más que cualquier diálogo, y eso solo lo consiguen las actrices que de verdad sienten lo que interpretan. Cada pequeño avance de Klara, cada momento en el que se atreve a dar un paso hacia el mundo, lo sientes en el pecho como si fuera tuyo.
Y luego está Jae Woo Yang como Kang. Debutante en el cine, y ya completamente dueño de la pantalla. Tiene algo magnético, una presencia tranquila y a la vez intensa que encaja a la perfección con el personaje del locutor misterioso cuya voz lo conquista todo. La química entre los dos protagonistas es innegable, y lo mejor es que se construye de manera orgánica, sin prisas, dejando que la historia respire.
El elenco de apoyo tampoco se queda atrás. Claudia Traisac, Nuno Gallego, Fernando Guallar y la siempre maravillosa Itziar Ituño en un papel especial completan un reparto que funciona como un conjunto equilibrado y muy bien ensamblado.
La dirección: Inés Pintor y Pablo Santidrián confirman su talento
Si seguís el panorama audiovisual español, el nombre de Inés Pintor y Pablo Santidrián os sonará. Son los mismos directores que firmaron El tiempo que te doy, aquella miniserie de Netflix tan íntima y tan especial que enamoró a tantísima gente. Y con Sigue mi voz demuestran que no fue un golpe de suerte.
Su manera de contar esta historia tiene una sensibilidad muy particular. Hay una atención especial al silencio, a los espacios en blanco, a lo que no se dice pero se siente. El uso del sonido y de la radio como elemento narrativo está resuelto de una manera bellísima: la voz de Kang tiene presencia física en la película, casi como si fuera un personaje más. Rodada entre Navarra y Madrid, la fotografía acompaña perfectamente ese tono íntimo y emocional que la historia necesita.
101 minutos que pasan volando. Esa es la mejor señal de que algo está bien contado.
Ariana Godoy y el fenómeno Wattpad que llegó a la gran pantalla
Para quienes no conozcáis a Ariana Godoy, es la autora venezolana que ya triunfó con A través de mi ventana, también adaptada para Netflix. Con Sigue mi voz, confirma que tiene una habilidad especial para crear historias que conectan con millones de personas, que hablan de emociones reales con un lenguaje accesible y cercano.
La propia autora ha reconocido que la adaptación presentó el reto inevitable de condensar toda una novela en poco más de hora y media. Pero también ha dejado claro que fue tomada en cuenta desde el principio del proceso, y que uno de los elementos que más le importaba conservar era esa dinámica entre la voz y el silencio que es el corazón de la historia. Y lo consiguieron. Como lectoras de la novela seguramente encontraréis diferencias, como siempre ocurre en las adaptaciones, pero como espectadora que llegó directamente por la película, puedo deciros que la historia funciona de manera completamente autónoma y redonda.
¿Por qué deberías ver Sigue mi voz en Amazon Prime Video?
Si me preguntáis qué tipo de persona va a disfrutar especialmente de esta película, la respuesta es: cualquiera que ame las historias que van más allá del «chico conoce a chica». Sigue mi voz es para las que disfrutan del romance lento y bien construido, para las que les gusta que sus protagonistas tengan profundidad, para las que no les importa que una película les haga sentir cosas incómodas además de las bonitas.
Es, también, una historia muy necesaria sobre salud mental. No de manera pedagógica ni forzada, sino de manera natural y humana. Klara es un personaje con el que muchas personas van a sentirse identificadas, y eso tiene un valor enorme.
Y, por supuesto, es una historia de amor preciosa. Del tipo de amor que te empuja a ser mejor, a ser más valiente, a salir al mundo aunque te dé miedo. Del tipo de amor que empieza con una voz en la oscuridad y termina cambiándote por dentro.
Veredicto final: una de las sorpresas románticas del año
Sigue mi voz llegó a mi vida sin que yo la hubiera leído, sin expectativas previas, y se quedó. Se quedó en esa lista mental de películas que te acompañan, que vuelves a recordar cuando menos te lo esperas, que recomendáis a amigas en mensajes de voz a las dos de la mañana.
No sé si la novela de Ariana Godoy me va a gustar más o menos, puede que en algún momento me anime a leerla. Pero lo que sí sé es que esta adaptación me ha dado una historia que voy a guardar con mucho cariño. Y eso, al final, es lo único que le pido al cine romántico.
Nota: ★★★★★





